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AHORA Y EN LA HORA... J. Carlos Baeza Villarroel.
Editorial Celya. Salamanca, 2006. ISBN:84-96482-22-7.
Editorial Celya
Alfonsina
La vieron acercarse
sin volver la espalda
con paso decidido
sin bordear nada.
Se ofrecieron las olas
a lamer sus heridas.
Quiso frenarla el frío
por los dos pies asida.
Brindose el agua
a sus rocosas penas
convertir de oficio
en miel de arena.
Buscando equivocarla
bajó el sol hasta el suelo.
Impetuoso el viento
la agarraba del pelo.
Graznaban las gaviotas,
volaban en hilera
indicando sin duda
la ruta hacia la tierra.
Menguaba la marea
ante su pie desnudo.
Tronaron los abismos
desde lo más profundo.
Todo fue en vano.
Se llenó de mar.
Se llenó de mar.
Fuese a dormir.
Manantial de los sentidos
Si la conciencia
se apaga,
no te retrases,
no me tengas en vela.
Si se agota
el manantial de los sentidos,
no me des más curso,
estate atenta.
Si te despierta
el gallo del dolor,
ponte en pie.
Qué animal es ése
Qué animal es ése
que envejece
porque a los cuarenta
corre cien metros
en el doble de tiempo
que a los veinte,
sin necesitar correr para estar vivo.
Qué animal ése
que envejece
porque a los treinta y tantos
hace mejor el amor
que a los diecisiete,
con poco interés por procrear
en ambos casos.
Qué animal es ése
que envejece
porque a los sesenta
lee y escribe
mejor que a los veintitrés.
Qué animal es ése
que envejece
porque la mirada de los otros
no pasa primero por su culo,
o su bragueta,
incluso cuando piense ignorarla
en ese aspecto.
Qué animal es ése
que envejece
porque a los sesenta y dos
tiene más poder
y menos fuerza,
aun cuando no la necesita.
Decidme,
¿quién es ese animal?
EL
LO
LOS
SENTIDO(S). J. Carlos Baeza Villarroel.
Editorial Slovento. Madrid, 2005. ISBN:84-96379-33-7.
Una sola palabra
Los sentidos, lo sensorial;
Lo sentido, las emociones;
el sentido, los significados;
sentido, dirección, intencionalidad.
Una sola palabra
para articular al hombre.
Enamorada
Se enamoró del amor,
le puso ojos,
mares donde navegar.
Se enamoró de si misma enamorada,
lista para sorprender,
para abrir su cielo al vuelo de otro.
Se enamoró del amor,
le puso cara,
mas no vio con quién estaba.
Se enamoró del amor,
le puso ojos,
mas no supieron verle.
Se enamoró de sí misma enamorada.
Le sorprendió la soledad del mar
bajo la indiferencia del cielo.
Dame la paz
Dame la paz
de lo que cabe en las palabras,
aunque nombrar las cosas
sea una forma definitiva
de desconocerlas.
Dame una voz
para identificarlas.
Me basta un mundo en orden
aunque no lo comprenda.
Dame un recipiente
que me dé forma,
me contenga, me cobije,
me conforme.
Ámame como al aire
Ámame como al aire
y la palabra.
Necesarios y libres,
llegados de remotas voces,
de geografías distantes
y distintas.
Nuevos a estrenar
en nuestro cuerpo,
íntimos, privados, esenciales.
Devueltos después
hacia el futuro
de espacios y de tiempos.
Ámame como al aire
y la palabra.
Sin nombrarme entre tus propiedades.
Déjame pasar de boca en boca,
de pecho en pecho,
huracanarme en otras tierras
y gargantas.
La palabra y el aire...
donde sin contradicción
se resuelven
lo nuevo y lo usado,
lo tuyo y lo mío,
lo público y lo privado,
necesidad y libertad,
el dentro y el fuera,
el antes y el después.
Ámame como al aire
y la palabra
como yo quisiera amarte.
La sonrisa
Por ti se citan
todos los sentidos
en la cara;
se asoma el pensamiento
a la frente;
el rostro luce
sus efectos especiales:
lágrimas, sonrojos,
parpadeos y palabras;
se agitan los músculos
más pequeños
y los más feroces y potentes.
A tu lado
buscan vida
el aire y los alimentos;
la piel se pinta y se perfuma.
Por ti se agrupan todos
en un palmo
y se trasmutan:
en alegría las lágrimas,
en ingenio las ideas
el sonrojo en candor
en abrazo los dientes.
Devuelven la luz los ojos
y los labios pestañean.
Todos buscan tu caricia.
Diré más: por ti dejaron
de ser bestias los humanos.
Educarte
En la tesitura de educarte
para lo incierto
desde lo incierto,
sólo tengo claro que te quiero
y la confianza
en tu capacidad de aprender
incluso, si hace falta,
a pesar mío.
Sin embargo,
te hablo mucho,
serio y firme,
de lo que no sé
-lo que las cosas son y serán-
y expreso poco
lo que siento
y sé de cierto:
que te quiero y confío en ti,
sin que tengas que demostrarme nada.
La conciencia
La conciencia es un reflejo
Pensar que pensamos
Sentir que sentimos
Saber que sabemos
Hacer que hagamos
Saber que pensamos
Pensar que sabemos
Sentir que sabemos
Saber qué hacemos
Pensar que sentimos
Pensar qué sentimos
La conciencia es un juego
de espejos, un calidoscopio.
Saber que sentimos lo que hacemos
Pensar que sabemos lo que sentimos
Sentir que pensamos lo que hacemos
hacer lo que pensamos que sabemos
La conciencia es un verbo
al cuadrado de sí mismo,
al cubo de otros,
elevado a cuatro
por la conciencia
de la conciencia de los demás.
Saber que saben qué sabemos hacer
Hacer que sientan que sentimos lo que hacemos
Pensar que sabemos que hacen lo que sienten
Saber que piensan que sabemos qué sienten
La conciencia es una dimensión
de dimensiones que, exacerbada,
nos lleva a la inoperancia
y a la locura.
No puedo pedirte
La felicidad
que yo no sepa darme.
Ni la luz
que no sepa ver.
Ni el mundo
que no sepa habitar.
Ni el amor
en que no confíe.
Ni la eternidad
en que no crea.
Ni la paz
que yo no alcance.
Ni el goce
que no me permita.
Ni el valor
que no me reconozca.
No puedes darme
La razón
que no compartas.
Tiempo
que tú no te dediques.
Amor
sólo porque te quiera.
Atención
que tú no te dispenses.
Admiración
si te desprecias.
Placeres
que tú no sientas.
Sueños
que a ti te desvelen.
Saludos
-I-
En poco se valora el sol
porque no nos reconoce.
En poco se valora el aire
porque no nos distingue.
Que ni la vana gloria,
ni el temor a la nada
o a la muerte,
te impidan vivir como si fueras nadie
y disfrutarlo.
-II-
Que no hayas de poner
a prueba a tus amigos;
en ese momento dejarán de serlo
y verás cumplidas tus sospechas.
Que puedas darte valor suficiente
como para creer
en el que ellos te concedan.
- III -
Que las horas
te den la oportunidad
de desengañarte
y no hayas de hacer bandera
de lo que te prohibieron,
sin conocerlo.
-IV-
Que tus hijos disculpen
las veces que les has enseñado
el valor de la autoridad
siendo tú
el beneficiario de ella.
- V -
Que nadie se desviva por ti,
ni se anule en razón de tu felicidad,
esperando de tu abnegación
la razón de la suya.
Es ilusorio hacerse cargo
de la felicidad de otro,
pero es insufrible
que te la exijan.
- VI -
Que, ya viejo,
alumbres y acompañes
hacia la muerte
a quienes, jóvenes,
te alumbraron y acompañaron
hacia la vida.
-VII-
El sufrimiento
se toma como expresión
de todo lo que signifique algo
para el hombre:
la salud, la espiritualidad.
la valentía, la pasión.
Que nadie,
ni siquiera tú mismo,
haya de medir
tu fe,
tu valor,
tu amor,
por el dolor
que seas capaz de soportar.
-VIII-
Que lo que has aprendido
no te lleve a repetirte.
Que las industrias que desarrollaste
para resolver un problema,
no te condenen a reinventarlo,
por encima, incluso, de tus deseos
y de tus deberes.
Sólo palabras.
La vida no necesita una razón
para vivirnos ¿por qué nosotros sí
para vivirla?
Sentirla ¿no es suficiente sentido?
Conocerla ¿no es suficiente significado?
¿Hemos de ponerle un por
y reducirla a un efecto, a un producto?
¿Hemos de ponerle un para
y convertirla en un instrumento,
al servicio de algún resultado?
¿El sentido es cuestión de preposiciones
o de proposiciones?
La vida, aún sin saber
habitarla, se nos queda pequeña,
nos perdemos en sus pasillos, interminables.
Lo nuestro, más que vivir,
es trascender –envidia de los dioses-
aunque sea a través de preguntas
que por su imposibilidad de respuesta
hacen el horizonte más lejano,
-y, quizás, el vacío más grande.
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J. Carlos Baeza. 2005.
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