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Las técnicas de relajación más conocidas (respiración controlada, relajación muscular) pueden estar contraindicadas si la persona que las practica tiene problemas físicos (dolores de espalda, lesiones en alguna parte del cuerpo, dificultades para respirar, etc.). Si fuera así, se recomienda aplicar técnicas de relajación alternativas. El entrenamiento autógeno pretende disminuir el nivel de activación a partir de imágenes que eliciten estados de tranquilidad, calma o relajación. Otras técnicas similares son la meditación y el entrenamiento en imaginación.
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Fuente: Noemí Guillamón y Carlos Baeza. Clínica de la ansiedad, 2004.
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