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Estas técnicas son efectivas reduciendo la ansiedad a corto plazo, sin embargo, no actúan sobre los componentes de la ansiedad que sirven de base para el problema y lo mantienen. En general, ayudan a la persona a sobrellevar el día y las situaciones ansiógenas. Sin embargo, pueden llegar a ser un obstáculo para aplicar estrategias de afrontamiento ante las situaciones temidas.
Estas técnicas por sí solas pueden ayudar a reducir la ansiedad de forma puntual, pero no eliminan el problema. Por este motivo, deben ir acompañadas de otras técnicas, como las cognitivas, que enseñan a cambiar los pensamientos negativos y desadaptativos por otros más adecuados, o a percibir las situaciones como menos amenazantes, y las técnicas centradas en la conducta, que persiguen que el cliente se exponga de forma gradual a las situaciones temidas.
Los tratamientos farmacológicos, aunque a veces duran sólo unos meses, no suelen ser inferiores a un año, particularmente en aquellos casos en que el tratamiento de la ansiedad está basado en el uso de antidepresivos. Los tratamientos no lo son sólo para conseguir la mejora, sino también para estabilizarla.
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Fuente: Noemi Guillamon y Carlos Baeza. Clínica de la Ansiedad. Junio de 2004.
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