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A pesar de que una definición de ansiedad que cubra todos los aspectos es muy difícil de proporcionar (realmente se han escrito libros enteros sobre el tema), todo el mundo conoce la emoción que llamamos ansiedad. No hay nadie que no haya experimentado algún grado de ansiedad, ya sea al entrar en una clase justo antes de un examen o cuando uno se despierta en la mitad de la noche convencido de que ha oído un ruido extraño fuera. Lo que es menos conocido, sin embargo, es que sensaciones como mareo extremo, visión de puntitos luminosos, visión borrosa, entumecimiento y hormigueo, músculos rígidos y casi paralizados, y dificultad para respirar que llega hasta sensación de ahogo o asfixia pueden también ser parte de la ansiedad. Cuando estas sensaciones suceden y la gente no comprende por qué, la ansiedad puede incrementarse hasta niveles de pánico, ya que la gente imagina que debe tener alguna enfermedad.
La ansiedad es una respuesta al peligro o amenaza. Científicamente, la ansiedad inmediata o a corto plazo es denominada la respuesta de lucha-huida. Se llama así porque todos sus efectos están dirigidos a combatir el peligro o escapar del mismo. Así, el propósito de la ansiedad es proteger al organismo. Cuando nuestros antepasados vivían en cuevas, era vital que cuando se enfrentaban con algún peligro, ocurriera una respuesta automática que les hiciera realizar una acción inmediata (ataque o huida). Incluso en el agitado mundo de hoy día este es un mecanismo necesario. Imagine simplemente que está cruzando una calle cuando de repente un coche acelera hacia usted al tiempo que toca la bocina. Si usted no experimentara ninguna ansiedad, resultaría muerto. Sin embargo, lo más probable es que su respuesta de lucha-huida ocurriera y usted se apartara del camino del coche para ponerse a salvo. La moraleja de esta historia es muy simple: el propósito de la ansiedad es proteger al organismo, no dañarlo. Sería totalmente ridículo para la naturaleza desarrollar un mecanismo cuyo propósito fuera proteger a un organismo y, al hacerlo, dañarlo.
El mejor modo de pensar de todos los sistemas de la respuesta de lucha-huida (ansiedad) es recordar que todos están dirigidos a conseguir que el organismo esté preparado para la acción inmediata y que su propósito es proteger al organismo.
Cuando algún tipo de peligro es percibido o anticipado, el cerebro envía un mensaje a una sección de sus nervios llamada el sistema nervioso autónomo. El sistema nervioso autónomo tiene dos subsecciones o ramas llamadas el sistema nervioso simpático y el sistema nervioso parasimpático. Estas dos ramas del sistema nervioso están directamente implicadas en el control de los niveles de energía corporal y de la preparación para la acción. Dicho simplemente, el sistema nervioso simpático es el sistema de lucha-huida que libera energía y hace que el cuerpo esté preparado para la acción, mientras que el sistema nervioso parasimpático es el sistema de restauración que devuelve el cuerpo a un estado normal.
Un punto importante es que el sistema nervioso simpático tiende a ser en gran medida un sistema de todo o nada. Esto es, cuando es activado, todas sus partes responden. En otras palabras, o todos los síntomas son experimentados o ningún síntoma es experimentado; es raro que ocurran cambios sólo en una parte del cuerpo. Esto puede explicar por qué la mayoría de los ataques de pánico implican muchos síntomas y no sólo uno o dos.
Uno de los efectos principales del sistema nervioso simpático es que libera dos productos químicos, llamados adrenalina y noradrenalina, de las glándulas adrenales, que están en los riñones. Estos productos químicos, a su vez, son usados como mensajeros por el sistema nervioso simpático para continuar la actividad; de modo que una vez que empieza la actividad en el sistema nervioso simpático, continúa frecuentemente y se incrementa durante algún tiempo. Sin embargo, es muy importante darse cuenta de que la actividad del sistema nervioso simpático se detiene de dos maneras. Primero, los mensajeros químicos (adrenalina y noradrenalina) son destruidos finalmente por otros productos químicos en el cuerpo. En segundo lugar, se activa el sistema nervioso parasimpático (que generalmente tiene efectos opuestos al sistema nervioso simpático) y restaura una sensación de relajación. Es muy importante darse cuenta de que finalmente el cuerpo "tendrá bastante" de la respuesta de lucha-huida y activará el sistema nervioso parasimpático para restaurar la sensación de relajación. En otras palabras, la ansiedad no puede continuar para siempre o aumentar en espiral hasta niveles siempre crecientes y posiblemente dañinos. El sistema nervioso parasimpático es un protector interior que evita que el sistema nervioso simpático se extralimite.
Otro punto importante es que los mensajeros químicos, adrenalina y noradrenalina, tardan algún tiempo en ser destruidos. Así, incluso después de que el peligro ha pasado y su sistema nervioso simpático ha parado de responder, es probable que se sienta inquieto o aprensivo por algún tiempo debido a que los productos químicos están aún flotando en su sistema. Debe recordarse que esto es perfectamente natural e inocuo. De hecho, es una función adaptativa porque, en los lugares salvajes, el peligro suele volver y es útil que el organismo esté preparado para activar la respuesta de lucha-huida.
La actividad en el sistema nervioso simpático produce un incremento en el ritmo cardíaco y en la fuerza del latido cardíaco. Esto es vital para la preparación para la actividad ya que ayuda a aumentar la velocidad del flujo sanguíneo y mejora de este modo el reparto de oxígeno a los tejidos y la eliminación de productos de desecho de los tejidos. Esta es la razón por la que es típico sentir que el corazón late a ritmo acelerado o que late con fuerza durante los periodos de elevada ansiedad o pánico. Además de la mayor actividad en el corazón, también hay un cambio en el flujo sanguíneo. Básicamente, la sangre es retirada de los sitios donde no se necesita (mediante un estrechamiento de los vasos sanguíneos) y dirigida hacia los sitios donde se necesita más (mediante una dilatación de los vasos sanguíneos). Por ejemplo, la sangre se retira de la piel y de los dedos de las manos y pies. Esto es útil porque si el organismo es atacado y sufre un corte, es menos probable que se desangre hasta morir. Por eso, durante la ansiedad la piel se ve pálida y está fría y los dedos se vuelven fríos y algunas veces experimentan entumecimiento y hormigueo. Además, la sangre se dirige a los grandes músculos como los muslos y los bíceps, lo que ayuda a que el cuerpo se prepare para la acción.
La respuesta de lucha-huida está asociada con un incremento en la velocidad y profundidad de la respiración. Esto tiene una importancia obvia para la defensa del organismo, ya que los tejidos necesitan más oxígeno para prepararse para la acción. Las sensaciones producidas por este incremento en la respiración pueden incluir, sin embargo, falta de aliento, sensación de ahogo o asfixia e incluso dolores u opresión en el pecho. Es importante saber que un efecto secundario del incremento de la respiración, especialmente si no se lleva a cabo ninguna actividad, es que el aporte de sangre a la cabeza disminuye. Aunque sólo es una pequeña cantidad y no es en absoluto peligroso, produce una serie de síntomas desagradables (pero inofensivos) que incluyen mareo, visión borrosa, confusión, irrealidad y oleadas de calor.
La activación de la respuesta de lucha-huida produce un incremento en la sudoración. Esto tiene importantes funciones adaptativas como hacer la piel más resbaladiza, de forma que es más difícil para un predador agarrar, y enfriar el cuerpo para que no se caliente demasiado.
La activación del sistema nervioso simpático produce otros efectos, ninguno de los cuales es de ningún modo dañino. Por ejemplo, las pupilas se dilatan para dejar que entre más luz, lo cual puede producir visión borrosa y puntitos luminosos enfrente de los ojos entre otras cosas. Hay una disminución de la salivación, lo que hace que la boca esté seca. Hay una menor actividad en el sistema digestivo, lo cual produce frecuentemente náusea, pesadez de estómago e incluso estreñimiento. Finalmente, muchos de los grupos musculares se tensan para prepararse para la lucha o la huida y esto produce sentimientos subjetivos de tensión, que a veces se acompañan de dolores reales así como de temblores y sacudidas.
En conjunto, la respuesta de lucha-huida produce una activación general de todo el metabolismo corporal. Así, uno se siente frecuentemente acalorado y, como este proceso emplea mucha energía, después uno se siente generalmente cansado y agotado.
Como se ha mencionado antes, la respuesta de lucha-huida prepara el cuerpo para la acción: atacar o correr. Así, no es ninguna sorpresa que los impulsos dominantes asociados con esta respuesta sean los de agresión y el deseo de escapar. Cuando esto no es posible (debido a limitaciones sociales), los impulsos serán frecuentemente expresados mediante comportamientos tales como dar golpecitos con el pie, pasearse de un lado a otro o hablar bruscamente a la gente. En resumen, los sentimientos producidos son los de estar atrapado y necesitar escapar.
El efecto principal de la respuesta de lucha-huida es alertar al organismo de la posible existencia de peligro. Así, hay un cambio inmediato y automático en la atención para explorar los alrededores en busca de una amenaza potencial. Se hace muy difícil concentrarse en las tareas diarias cuando uno está ansioso. Las personas ansiosas se quejan frecuentemente de que se distraen fácilmente de sus tareas diarias, de que no pueden concentrarse, y de que tienen problemas de memoria. A veces, no pueden encontrar una amenaza obvia. Desafortunadamente, la mayoría de la gente no puede aceptar que no tenga ninguna explicación para algo. Por tanto, en muchos casos, cuando la gente no puede encontrar una explicación para sus sensaciones, dirige su búsqueda hacia ella misma. En otras palabras, "si nada en el exterior me está haciendo sentir ansioso, debe haber algo mal en mí". En este caso, el cerebro inventa una explicación tal como "me debo de estar muriendo, perdiendo el control o volviéndome loco". Como hemos visto, nada puede estar más lejos de la verdad, ya que el propósito de la respuesta de lucha-huida es proteger el organismo, no dañarlo. De todos modos, son pensamientos comprensibles.
Hasta ahora, hemos visto las características y componentes de la ansiedad general o de la respuesta de lucha-huida. No obstante, usted puede estar preguntándose como se aplica todo esto a los ataques de pánico. Después de todo, ¿por qué se debería activar la respuesta de lucha-huida durante los ataques de pánico ya que aparentemente no hay nada de lo que estar atemorizado?
De acuerdo con una extensa investigación, parece que la gente con ataques de pánico esta atemorizada de las sensaciones físicas de la respuesta de lucha-huida. Así, los ataques de pánico pueden ser vistos como un conjunto de síntomas físicos inesperados y una respuesta de pánico o miedo de los síntomas. La segunda parte de este modelo es fácil de entender. Tal como se ha discutido antes, la respuesta de lucha-huida (de la cual son una parte los síntomas físicos) hace que el cerebro busque un peligro. Cuando el cerebro no puede encontrar ningún peligro obvio, dirige su búsqueda hacia dentro e inventa un peligro como "me estoy muriendo, perdiendo el control, etc.". Ya que estas interpretaciones de los síntomas físicos son muy atemorizantes, es comprensible que se produzcan el miedo y el pánico. A su vez, el miedo y el pánico producen más síntomas físicos y entonces se origina un ciclo de síntomas, miedo, síntomas, miedo y así sucesivamente.
La primera parte del modelo es más difícil de entender. ¿Por qué experimenta usted los síntomas físicos de la respuesta de lucha-huida si no está asustado de nada? Hay muchas maneras en que estos síntomas se pueden producir, no sólo a través del miedo. Por ejemplo, puede ser que usted se haya convertido en una persona que está generalmente estresada en su vida y este estrés provoque un incremento en la producción de adrenalina y otros productos químicos que, de cuando en cuando, producen síntomas. Este incremento de adrenalina podría presumiblemente ser mantenido químicamente en el cuerpo incluso después de que el agente estresante hubiera desaparecido. Otra posibilidad es que usted tienda a respirar un poco demasiado rápido ( hiperventilación sutil) debido a un hábito aprendido, y esto también puede producir síntomas. Debido a que la sobrerrespiración es muy ligera, usted se acostumbra fácilmente a este nivel de respiración y no nota que está hiperventilando. Una tercera posibilidad es que usted esté experimentando cambios normales en su cuerpo (que todo el mundo experimenta, pero la mayoría no nota) y, debido a que está constantemente observando y verificando su cuerpo, note estas sensaciones mucho más que la mayoría de la gente.
Además de las dos razones ya descritas para experimentar síntomas físicos (estrés y sobrerrespiración), puede que usted se haya vuelto consciente de estos síntomas físicos como resultado de un proceso llamado condicionamiento interoceptivo. Puesto que los síntomas físicos se han asociado con el trauma del pánico, se han convertido en señales con significado de amenaza y peligro para usted (esto es, se han convertido en estímulos condicionados). Como resultado, es muy probable que usted sea muy sensible a estos síntomas y reaccione con miedo debido simplemente a las experiencias pasadas de pánico con las que han sido asociados. Como consecuencia de este tipo de asociación condicionada, es posible que los síntomas producidos por actividades ordinarias puedan llevar también a que usted sienta pánico. Por ejemplo, las sensaciones de quedarse sin respiración y de sudor producidos por el ejercicio físico, la sensación de inquietud producida por beber café o el calor producido por tiendas repletas de gente pueden conducirle a sentir pánico.
Incluso si no estamos seguros de por qué uno experimenta los síntomas iniciales, puede estar seguro de que son una parte de la respuesta de lucha-huida y por lo tanto son inofensivos.
Claramente, entonces, una vez que crea realmente (100%) que las sensaciones físicas no son peligrosas, el miedo y el pánico no sucederán más y no volverá a experimentar ataques de pánico. Por supuesto, una vez que usted ha tenido cierto número de ataques de pánico y ha malinterpretado los síntomas muchas veces, esta malinterpretación se hace bastante automática y se hace muy difícil convencerse a uno mismo conscientemente durante un ataque de pánico de que los síntomas son inofensivos.
En resumen, la ansiedad es científicamente conocida como la respuesta de lucha-huida ya que su propósito principal es activar el organismo y protegerlo del daño. Asociados con esta respuesta, hay un número de cambios físicos, comportamentales y mentales. Es importante tener en cuenta que, una vez que el peligro ha desaparecido, muchos de estos cambios (especialmente los físicos) pueden continuar, casi por sí mismos, debido al aprendizaje y a otros cambios corporales a largo plazo. Cuando los síntomas físicos ocurren en ausencia de una explicación obvia, la gente malinterpreta frecuentemente los síntomas normales de lucha-huida como indicadores de un grave problema físico o mental. En este caso, las mismas sensaciones pueden convertirse frecuentemente en amenazantes y empezar toda la respuesta de lucha?huida de nuevo. Mucha gente, cuando experimenta los síntomas físicos de la respuesta de lucha-huida, cree que se "están volviendo locos". Es muy probable que se refieran a un trastorno mental severo conocido como esquizofrenia. Vamos a ver la esquizofrenia para observar qué probabilidad hay de que esto sea cierto.
La esquizofrenia es un trastorno grave caracterizado por síntomas tan severos como pensamientos y habla inconexos que a veces incluyen habla ininteligible, ideas delirantes, creencias extrañas (por ejemplo, que uno recibe mensajes del espacio exterior) y alucinaciones (por ejemplo, que hay voces en la cabeza de uno). Además la esquizofrenia parece ser en gran parte un trastorno con base genética que tiende a darse fuertemente en familias.
La esquizofrenia comienza generalmente de forma muy gradual y no de manera repentina (como durante un ataque de pánico). Además, como se da en familias, sólo cierto porcentaje de gente puede convertirse en esquizofrénica; en otra gente, ninguna cantidad de estrés causará el trastorno. Un tercer punto importante es que la gente que se convierte en esquizofrénica presenta normalmente algunos síntomas leves durante la mayoría de su vida (por ejemplo, pensamientos inusuales y lenguaje florido). Así, si esto no ha sido observado en usted, lo más probable es que no se convertirá en esquizofrénico. Esto es especialmente cierto si tiene más de 25 años, ya que la esquizofrenia aparece generalmente por vez primera al final de la adolescencia o principios de la veintena. Finalmente, si usted ha pasado entrevistas con un psicólogo o psiquiatra, puede estar bastante seguro de que ellos habrían visto si era probable que se convirtiera en esquizofrénico.
Alguna gente cree que van a " perder el control" cuando sienten pánico. Presumiblemente, quieren decir que se quedarán totalmente paralizados y no se podrán mover o que no sabrán que están haciendo y correrán alrededor matando gente salvajemente o gritando obscenidades y poniéndose en una situación embarazosa. Alternativamente, puede que no sepan que pasará pero pueden experimentar un sentimiento abrumador de "catástrofe inminente".
De nuestra discusión anterior, sabemos de dónde viene este sentimiento. Durante la ansiedad todo el cuerpo está preparado para la acción y hay un deseo irresistible de escapar. Sin embargo, la respuesta de lucha-huida no está destinada a herir a otra gente (que no es una amenaza) y no producirá parálisis. Más bien, toda la respuesta pretende simplemente ayudar al organismo a escapar. Además, nunca se ha registrado ningún caso de alguien que pierda el control durante un ataque de pánico. Incluso si la respuesta de lucha-huida hace que usted se sienta de alguna manera confundido, irreal o aturdido, aún es capaz de pensar y funcionar normalmente. Simplemente piense con que frecuencia se da cuenta otra gente de que usted está teniendo un ataque de pánico.
Mucha gente se asusta por lo que podría pasarles como resultado de sus síntomas, posiblemente porque creen que sus nervios podrían agotarse y ellos podrían sufrir un colapso nervioso. Tal como se ha discutido antes, la respuesta de lucha?huida se produce sobre todo a través de la actividad del sistema nervioso simpático, el cual es contrarrestado por el sistema nervioso parasimpático. El sistema nervioso parasimpático es, en un sentido, una protección contra la posibilidad de que el sistema nervioso simpático pueda "estropearse". Los nervios no son como cables eléctricos y la ansiedad no puede estropearlos, dañarlos o agotarlos. Lo peor que podría ocurrir durante un ataque de pánico es que una persona se desmayara; en este momento el sistema nervioso simpático pararía su actividad y la persona recuperaría la conciencia en unos pocos segundos. De todas formas, desmayarse como consecuencia de la respuesta de lucha-huida es extremadamente raro y, si ocurre, es una manera adaptativa de evitar que el sistema nervioso simpático se descontrole.
Mucha gente malinterpreta los síntomas de la respuesta de lucha-huida y cree que deben de estar muriéndose de un ataque al corazón. Esto es probablemente porque mucha gente no tiene bastante información sobre los ataques de pánico. Vamos a ver las características de una enfermedad de corazón y a examinar cómo se diferencia de los ataques de pánico.
Los síntomas más importantes de una enfermedad de corazón son falta de aliento y dolor en el pecho así como, ocasionalmente, palpitaciones y desvanecimiento. Estos síntomas en la enfermedad cardiaca están relacionados directamente con el esfuerzo. Esto es, cuanto más ejercicio, peor serán los síntomas y cuanto menos ejercicio, mejor. Los síntomas desaparecerán normalmente muy rápido si se descansa. Esto es muy diferente a los síntomas asociados con los ataques de pánico, los cuales ocurren frecuentemente durante el descanso y parecen tener voluntad propia. Ciertamente, los síntomas de pánico pueden ocurrir durante el ejercicio o pueden empeorar durante el ejercicio, pero son diferentes de los síntomas de un ataque al corazón ya que pueden ocurrir con igual frecuencia durante el descanso. Un aspecto de gran importancia es que la enfermedad cardiaca casi siempre produce cambios eléctricos importantes en el corazón, los cuales son recogidos por el electrocardiograma (ECG). En los ataques de pánico, el único cambio que aparece en el ECG es un ligero incremento en el ritmo cardiaco. Así, si a usted le han hecho un ECG y el médico le ha dicho que no tiene de qué preocuparse, puede asumir con seguridad que no tiene una enfermedad cardiaca. Además, si sus síntomas ocurren a cualquier hora y no sólo bajo condiciones de esfuerzo, esto es una evidencia adicional contra la posibilidad de un ataque al corazón.
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Fuente: Craske, M.G. y Barlow, D.H. (1993). Panic disorder and agoraphobia (páginas 25-28). En D.H. Barlow (Ed.), Clinical handbook of psychological disorders (2ª ed., pp. 1-47). Nueva York: Guilford.
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